¡Nuestro momento George Clooney…!

Puedes preguntarte, ¿qué es lo que tiene George Clooney  en común con este blog? La Unión Europea actualmente está regulando la eficiencia energética de…., SÍ, las máquinas de café. Y, como sabemos, el señor Clooney es desde hace años la imagen de una marca de maquinas de café (que por supuesto no estamos de ninguna manera de refrendar aquí- de hecho estamos preocupados por todas esas pequeñas cápsulas de plástico y  ¡por dónde van a parar!).

 

Evidentemente él no es el único al que le encanta el café. Se venden más de 20 millones de máquinas de café cada día en los 27 países que forman parte del mercado de la Unión Europea. En 2010, estaban en uso alrededor de 110 millones de estas máquinas. Esto significa ¡muchas máquinas de café! Y, obviamente se usa electricidad para hacer nuestra amada bebida mañanera, por lo que representan una participación razonable en el uso de energía dentro de nuestro continente.

De hecho, en toda la Unión Europea, las máquinas de café consumen más del equivalente del consumo eléctrico en todos los hogares de un país como Austria (17 Teravatios hora por año). Esto se traduce en aproximadamente 3,4 millones de coches en las carreteras (8,5 Mt CO2 emisiones equivalentes por año). Si incluimos en el cálculo los productos consumidos –como cápsulas o las almohadillas de papel (monodosis)-  la carga medioambiental será mayor. Y esto además sin tener en cuenta el impacto ambiental de la producción de café y el transporte… una cuestión muy importante que es poco probable que sea incluida dentro de esta regulación de la Unión Europea.

La Directiva de Ecodiseño discute actualmente la forma de garantizar que estos productos –desde las máquinas tradicionales con filtros hasta las de alimentación de cápsulas y las máquinas expreso totalmente automáticas- no consuman más energía y recursos de los necesarios. Esto es particularmente importante en el momento en el que los consumidores están viendo un creciente aumento en los precios de la energía y las facturas de la electricidad, además de ser crucial para conseguir los objetivos ambientales y energéticos.

Por supuesto, esto debe realizarse sin afectar el sabor del café, lo que para la mayoría de nosotros es a lo que mayor importancia damos a la hora de comprar una máquina de café u otra.  Tampoco puede afectar el tiempo que nos lleva hacerlo o lo difícil que sea. De hecho, la mayoría de nosotros no notaremos que se ha realizado una regulación de la Unión Europea en la que se establece unos niveles mínimos de rendimiento.

Sin embargo, podremos elegir entre los que consumen menos energía y otros, gracias a una nueva etiqueta de eficiencia energética. E incluso, si las cosas van bien, podremos notar que hay más información sobre cómo podemos deshacernos de esas cápsulas, por ejemplo. Y en condiciones ideales, las máquinas de café también serán más seguras; si los fabricantes se ven obligados a apagar automáticamente o al menos a reducir el consumo energético mientras están en stand-by, esto significaría tienen menos probabilidades de quemar nuestro café y aún más importante, nuestra cocina.

 

 

 

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