¿Se está marchitando la Comisión Europea bajo el calor de la presión de la industria?

¿Quién hubiera creído que las calderas y calentadores de agua podrían convertirse en un tema tan importante y polémico en Europa en lo que respecta a la lucha contra el cambio climático? Stephane Arditi de Coolproducts vio de primera mano cómo el petróleo convencional y la industria de calderas de combustible están intentando amortiguar la ambición de los objetivos del etiquetado energético, retrasando aún más la toma de decisiones en la regulación de productos.

 

 

Los aparatos de calefacción son la parte más importante de la Directiva de Ecodiseño - regulando solo estos productos se podría reducir las emisiones equivalentes de 52 millones de coches.

También ha sido un largo y lento proceso el de las calderas y calentadores de agua que han estado bajo discusión durante siete años, y que parecía que al final estaba ya a la vista con la votación de los requisitos para la eficiencia energética planteada para el 14 de septiembre. Desafortunadamente, la votación se canceló y el proceso puede, una vez más, ser echado para atrás.

A pesar de las protestas de muchos estados miembros, la fecha ha sido pospuesta indefinidamente y parece que la culpa de que fuera echado para atrás en el último minuto es de la presión del lobby de la industria.

El grupo de la Industria Europea de la Calefacción (EHI) desea asegurarse que su petróleo convencional y quemadores de fuel puedan mantener la etiqueta de energía verde a partir de 2017 – al fin y al cabo, es agradable parecer verde.

En la reunión presidida la semana pasada por Oettinger, Comisario de  Energía, EHI y Eurofuel- un proveedor de EHI- fueron las únicas organizaciones  de los 23 grupos de interés que elevaron sus voces en contra de un compromiso sugerido por la Comisión. Todos los demás grupos apoyaron la propuesta de proyecto para asegurarse que el proceso no se bloqueara de nuevo.

Es importante señalar que las quejas repetidas de la EHI ya habían sido en gran parte integradas en la propuesta de proyecto de la Comisión en el esquema de etiquetado energético, con el petróleo convencional y las calderas de combustibles en la clase A indefinidamente y una etiqueta verde hasta 2017, en contra del consejo de las ONG verdes y de consumidores.

Desafortunadamente parece que los cargos más altos de la Comisión Europea se han marchitado bajo la presión de la industria, con las preocupaciones de EHI convertidas en las de mayor importancia.

El mayor argumento de EHI es que la tecnología renovable no es asequible inmediatamente por muchos de los consumidores, y estos consumidores pueden preferir reparar sus viejos calentadores ante que cambiarlos –continuando con un consumo excesivo de energía. EHI parece asumir que si los consumidores no pueden comprar lo mejor no podrán comprar nada, que es por lo que ellos piensan que aparatos más baratos deberían ser identificados siempre como los mejores para los consumidores. Como siempre,  esta afirmación carece de evidencias.

Existen muchas evidencias que indican que convertir en clase A es un importante motor de compra, y cuando se incrementan las demandas, los precios caen gradualmente. Esto se demostró con la industria de las bombas de calor, actualmente se puede observar que algunos de sus productos más eficientes son más asequibles que una caldera de condensación tradicional.

El argumento de EHI puede ser anulado cuando se tiene en cuenta los costes del ciclo de vida: la tecnología renovable puede ser más cara en el momento de la compra pero existe un gran ahorro en las posteriores facturas energéticas. La cuestión de la asequibilidad no debe simplemente observar la compra inicial; debe tener en cuenta la vida completa del producto. Cuando se realiza esto, los modelos de eficiencia energética son casi siempre más baratos*.

Lo que conlleva que es más fácil para las personas con menos recursos económicos  comprar los productos menos eficientes y con mayor consumo energético. La asequibilidad podría mejorarse a través de préstamos a la medida para los hogares más vulnerables.

La coalición Coolproducts pide a la Comisión Europea resistir a la presión de la industria, escuchando el sonido del trabajo y asesoramiento de su propio equipo de energía, así como los estados miembros y partes interesadas, y asegurar unos requerimientos de ecodiseño fuertes para ayudar a los europeos a ahorrar dinero y ayudar a reducir el cambio climático.

* Leer la publicación de 2010 Energy Savings in Practice para más información.

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